Nacional

Cuando el arco de Boca cambió de ídolo

En una decisión que generó mucha polémica, José Pastoriza lo borró a Hugo Gatti e hizo debutar Navarro Montoya justo en un superclásico. Fue hace 32 años: el Mono se adueñó del puesto por ocho años y el Loco se retiró.

Por Federico Del Río

Navarro Montoya debutó en Boca reemplazando al Loco Gatti

Navarro Montoya debutó en Boca reemplazando al Loco Gatti

"Fue una pelota larga, yo salí a chocar y el delantero me ganó. No es ninguna cosa rara. Considero que no fue una falla mía, sino que se trató de una virtud de Maciel. Simplemente eso". Así explicaba Hugo Orlando Gatti una mala salida suya del área que le terminó costando la derrota a Boca frente a Deportivo Armenio, en la Bombonera, en lo que fue el gran batacazo de la primera fecha del Torneo 88/89. Fue el 11 de septiembre de 1988 y, aunque el Loco no lo supo en ese momento y mantuvo la esperanza de que no fuera así varios meses después, ese partido marcó el final de su carrera de 26 años.

José Omar Pastoriza era el técnico de Boca. Había sumado al plantel a un joven Carlos Fernando Navarro Montoya que se había destacado en Vélez, pero decidió respetarle la titularidad al ídolo de 44 años, aunque su intención era apostar por el nuevo refuerzo. El error de Gatti ante Armenio le dio al Pato la excusa que necesitaba para borrar al arquero que estaba a apenas diez encuentros de ser el hombre récord en cantidad de partidos jugados en Boca: en total fueron 417, nueve menos que los 426 que jugó Roberto Mouzo.

River era el rival del equipo de Pastoriza en la segunda fecha del campeonato. Fue una semana de muchos rumores hasta que 48 horas antes del superclásico se confirmó que el Mono debutaría en el Monumental y el Loco ni siquiera estaría en el banco. El técnico lo borró por completo y nunca más le dio una oportunidad. Así fue como el 18 de septiembre de 1988, hace justo 32 años, comenzó una nueva era en el arco de Boca. Fue el final de un ídolo y el nacimiento de otro porque Navarro Montoya también se ganó un lugar en los corazones de los hinchas xeneizes.

Con un estilo similar al de Gatti, el debut del arquero de 22 años fue auspicioso: Boca ganó el superclásico por 2-0 al equipo de figuras que había armado César Luis Menotti. Walter Perazzo y Alfredo Graciani fueron los autores de los goles de la victoria en el Monumental. A partir de ese momento, el Mono se transformó en el nuevo dueño del arco hasta fines 1996 cuando atajó por última vez en el equipo que dirigía Carlos Bilardo. La única vez de Navarro Montoya como suplente en Boca fue la tarde del error de Gatti ante Armenio, luego sumó exactamente 400 veces como titular, cifra que lo pone en el quinto lugar entre los futbolistas con más presencias en el club.
El Mono también dejó su marca, no sólo por su estilo para atajar sino también por sus particulares buzos, porque fue campeón cinco veces (Supercopa 89, Recopa 90, Copa Master 92, Apertura 92 y Copa de Oro 93), porque fue capitán, porque logró el récord de 180 presencias consecutivas y también por ser uno de los referentes que provocó la famosa división en el plantel bautizada Halcones y Palomas, donde el Beto Márcico era la cara más importante del otro bando.

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